Dia 11. Tam Coc


 Día 11. Tam Coc

Esta zona tiene tantos lugares espléndidos que visitar pero en un día va a ser difícil poder ver todo lo que nos apetecería así que para poder aprovechar al máximo, hablamos con el mismo hotel y el dueño como trabaja de guía turístico doméstico, para los turistas vietnamitas, se ofreció a hacernos el tour privado en coche a Hang Mua, Trang An y Bai Dinh pagoda.

La montaña Hang Mua es una de las visitas obligadas, porque se trata de subir 500 escaleras hasta llegar a la cima desde donde disfrutar de unas panorámicas fantásticas sobre el río y los arrozales, así que de nuevo iniciamos la subida temprano sobre las 8,30h con no demasiada afluencia de visitantes y tampoco demasiado calor, el cielo amaneció nublado pero no amenaza de momento con descargar lluvia. Empezamos la subida esperando que no sea excesivamente dura, porque hay desnivel por salvar, pero intentamos no contar los escalones  y hacerlos en diagonal, para no castigar demasiado las rodillas ni en la subida, ni en la bajada. El conductor nos comenta que en 1,5 h nos espera en la entrada, pero que le avisemos al ir bajando, por si tardamos algo más que no hay problema.

Las vistas en las paradas para tomar aire se descubren espectaculares, y vamos tomando fotos a medida que subimos, y nos encontramos con muchos turistas españoles, de Burgos, de Valencia, y Cádiz y compartimos comentarios y recomendaciones varias de qué no perderse, qué hacer, es una manera de tener reviews reales in situ.

Al final nos tomamos más tiempo del previsto, pero el hecho de llevar un chófer privado, nos permite adaptarnos a nuestras necesidades.

En el camino al siguiente punto, vemos un local con búfalos de agua, y le pedimos al chófer que pare a tomar fotos, y el labriego nos acerca a los animales a cambio de alguna propina. Los utilizan para la agricultura y su carne también.

La siguiente parada está a unos 10 km. Trang An una salida en barca que permite dar acceso a dos templos a los que tan sólo se puede llegar en barca. El complejo de salida ya es bonito, y alrededor se pueden ver multitud de barcas, unas 2.000 barcas según nos comenta nuestro guía.

Hemos sumado los ponchos por si llueve, y en la barca ya tienen un paraguas. En cada barca subimos 4 personas, y nuestros compañeros de viaje eran vietnamitas del sur del país que vienen a conocer esta zona por primera vez.

Este circuito se ve más masificado también porque no es tan temprano, y ya ves mucha más gente por todos lados. El recorrido en este río te permite llegar a una pequeña isla donde hay un templo, bajamos de la barca y es entonces que vemos cómo empieza a llover fuerte. Hacemos tiempo porque las tormentas duran poco. Nos volvemos a subir a la barca, donde la remera también es una mujer mayor, y cuando seguimos avanzando tras la lluvia del río emerge una pequeña neblina, y vuelve a salir el sol en nada, como hay remos extra, ayudamos a la tarea de remar, hasta la siguiente parada en un pequeño edificio que emerge directo de las aguas, que ofrece una bucólica imagen de la edificación en el agua y el entorno rodeado de montañas kársticas, y aprovechamos a tomar alguna foto en cierto momento en el que no aparece barca alguna y así poder tener un bonito recuerdo de este rincón tan único. 

A lo largo del camino nos encontramos con unos locales vestidos de forma tradicional y elegante, únicamente para posar, fotografiarse en todos los spots más bonitos, para luego publicar las fotos en las redes sociales, es el deporte más popular por estas tierras. En ocasiones hay que pedirles que te dejen hacer una foto porque colapsan los lugares con sus books fotográficos, nos está ocurriendo de forma recurrente.

Aquí tardamos unas 2h en llegar, y avisamos al guía que ya estamos por llegar al punto de encuentro donde nos recogerá.

Le pedimos que nos lleve a comer algo, son las 15h y tenemos hambre. El desayuno no fue muy copioso, 2 huevos revueltos, un poco de pan, una crèpe de maíz con plátano y un café.

Nos lleva hasta un restaurante donde podemos probar el plato típico de la región, cabra cocinada de distintas maneras, pero una carne muy apreciada aquí. Yo opto por pedir un arroz frito con huevo y verduras, pero me incitan a preparar un rollito con hojas variadas, un trozo de carne, enrollar en el papel de arroz, y mojar en salsa de cacahuetes. No soy muy fan de comer carne, pero hay que probar para comparar.

He visto al entrar al otro lado de la calle una pastor alemán atada a una cadena y me acerco con algo de carne esperando que sea amigable. Pobre animal atado de por vida a una cadena con una especie de jaula donde refugiarse. Se deja acariciar, se come la carne de mi mano, es dócil pero me rompe el alma verla así. Le pregunto al chófer por el escabroso tenma de la carne de perro, y me confirma que los vietnamitas se lo comen prácticamente todo, y que comen perros hace siglos, que no es lo más habitual y que los restaurantes que sirven perro lo avisan claramente. En Hanoi y HCMC se ha prohibido la venta y comercialización de esta carne, pero no así en el resto del país.

No tengo intención alguna de exponer a probar, pero aunque me cueste aceptar, son tradiciones que difícilmente se podrán erradicar con la mentalidad occidental.

Continuamos la ruta turística hasta la pagoda más grande de todo Vietnam ubicada a unos 30 km de Tam Coc, la pagoda Bai Dinh, donde cohabitan la antigua pagoda, con la moderna pagoda construida hace 20 años, de una extensión de 5 Ha. 

Desde el parking hasta la entrada principal nos lleva un vehículo eléctrico durante 5 km. El guía nos acompaña para poder darnos información a medida que vamos caminando a través de largos pasillos con estatuas de pequeños Buda en vitrinas que cubren toda la pared y estatuas de monjes de cierto renombre de todos los tiempos, todos con cuerpo de Buda que cambian sólo de cara, y nos explica alguna de las historias. 

Los pasillos van cubiertos y se escucha una voz por megafonía donde alguien va dando instrucciones de comportamiento en la pagoda, pero tan solo en vietnamita, así que difícilmente podemos saber qué normas seguir. Lo único que sabemos de forma segura es que antes de entrar en un templo debemos descalzarnos, pero podemos fotografiar su interior sin problemas.

En esta pagoda nos vemos obligados a caminar sin fin  pues la distancia entre el 1r templo y el último es grande, entre jardines, e interminables escaleras. Hoy estamos haciendo mucho ejercicio sin duda.

Subimos a la torre de la Pagoda para tener buenas vistas de toda la dimensión del centro budista que está en uso. En su fiesta por excelencia pueden pasar entre 10-20.000 personas al día por este templo, pero en estos momentos no hay apenas visitantes, y la verdad que se respira mucha tranquilidad entre sus paredes.

Acabada la visita, y ya de regreso al coche, notamos que estamos bastante cansados, y es que son las 17h y apenas hemos parado 20 min a comer. Necesitamos una ducha y descansar un poco de todo el ajetreo y ejercicio que hemos hecho hoy.

De vuelta en nuestro bungalow ducha y algo de descanso, pero antes de caer rendidos, decidimos salir a cambiar moneda para mañana poder pagar en efectivo el hotel y el tour de hoy que no cobran en efectivo, y después de cambiar vamos a cenar algo de comida local muy buena, se come tan bien en este país la verdad que no hay nada que nos defraude a nivel gastronómico.

La siguiente parada es nuestro bungalow para dormir aunque se escucha el karaoke de un local cercano, pero nos puede el cansancio.

Este día ha sido increíble y las fotos lo atestiguan.







































































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