Día 13. Hanoi bis
Día 13. Hoy intentamos no madrugar y descansar un poco más. En este día planeamos dejar este hotel, y coger un bus nocturno hasta Sapa pero debemos preguntar al responsable de recepción si nos permite dejar la habitación algo más tarde, porque anoche planteamos la pregunta y piden dinero extra, un 70% del precio de la habitación, y tan sólo queremos no tener que hacer el check-out a las 12 h. El tipo responsable no está por la labor y nos pide hasta un 50% del valor de una noche por salir a las 14h.
En principio no tenemos intención de pagar más y nos vamos a la hora prevista. Pero por la poca predisposición a ayudar, decido anular la reserva del jueves próximo y buscar un hotel muy cercano con piscina, restaurante y mejores instalaciones. En el momento de anular me quedaban tan sólo 13 h para poder hacer la anulación sin cargo alguno.
El tipo me interpela, y acabo dando una excusa para explicar que nos vamos.
Llevamos entre los dos las maletas al siguiente hotel que se encuentra tan sólo a 100 mts del anterior. Al entrar nos ofrecen un té con limón fresco, y no nos ponen pegas a guardar el equipaje una parte hasta esta noche, y la maleta hasta el jueves que regresamos al hotel para pasar nuestra última noche.
El siguiente paso es buscar el bus nocturno que nos acercará a Sapa, porque aún no hemos contratado, como referencia tenemos el precio del hotel que apenas abandonamos, que supuestamente hoy es más caro hoy que cuando solicitamos anoche en recepción. Todo nos resulta algo sospechoso. Es por todas estas razones que decidimos buscar una alternativa para nuestra última noche en Hanoi y Vietnam antes de partir el próximo viernes 27.
Inicialmente el plan era hacer la bahía de Lan ha bay hoy y ya como última parada la zona de arrozales de Sapa, pero revisando la previsión del tiempo descubrimos que hoy se esperan lluvias aquí en Hanoi y también en la bahía y en cambio en Sapa hace un tiempo estable, así que la parte positiva de dejar los planes sobre la marcha en este punto nos permite organizar siguiendo las condiciones más favorables.
Después de solicitar varios precios y alternativas, optamos por una pequeña agencia donde nos hacen algo de descuento al contratar el viaje de i/v con ellos y que es más económico que otras opciones consultadas.
Esta agencia se encuentra en la esquina del hotel donde tenemos el equipaje así que no podría ser más conveniente.
Hemos reservado un free tour en español de 3 horas desde las 14 a las 17h pero el tiempo empieza a empeorar y la lluvia con un tour a pie nos parece un plan que debemos modificar. Cancelamos el tour, y optamos por coger un grab que nos acerque a la prisión Hoa Lu, construida en lo que entonces era un pueblecito de artesanos, a los que literalmente los franceses expulsaron para construir la mayor prisión hasta la fecha en Indochina para encarcelar a los vietnamitas revolucionarios políticos principalmente y albergó a muchos más prisioneros de los que inicialmente podía alojar, en condiciones bastante insalubres, sin apenas sitio ni para dormir o abrigo o ventilación dependiendo de la época, con una alimentación pésima y pobre, y donde además ejecutaban con guillotina a muchos de sus presos. Posteriormente a los franceses, después sirvió para que los vietcom encerraran a soldados y aviadores americanos caídos.
Las instalaciones y sobretodo imágenes que en el recorrido se pueden ver demuestran los horrores que estos muros esconden. Una parte de la antigua prisión se destruyó para construir edificios, pero el resto se mantiene abierto para la memoria histórica.
Es interesante tener la oportunidad de visitar este tipo de edificios, pero te pone mal cuerpo imaginar lo que supuso para muchos militantes y revolucionarios vietnamitas que se defendían de los colonizadores invasores franceses.
Disponemos de bastante tiempo hasta la salida de nuestro autobús, así que caminamos sin rumbo fijo, paseando por el barrio francés, alcanzamos una plaza por casualidad donde encontramos una imponente iglesia, y tras alguna foto de rigor, seguimos ya con cierto gusanillo en el estómago que pide algo de comida.
Pasamos por un pequeño establecimiento lleno de gente local, así que ambos no lo dudamos ni un segundo, y decidimos buscar una mesita libre y nos sentamos, nos traen un menú en inglés que ayuda a descifrar los ingredientes de algunos de los platos, comemos de maravilla los dos por menos de 10 €, ciertamente hay que dejarse llevar por el instinto, y sobretodo por su gente que seguro escogen bien en su día festivo, porque hoy es domingo.
Hay una actividad que no está muy lejos del centro y es la calle del tren, una calle estrecha abarrotada de tiendecilllas y bares o cafés con la peculiaridad que pasan las vías del tren por ella. No son antiguas vías de tren, los trenes en ambos sentidos pasan por esta única vía. No parece que haya mucha distancia de seguridad pero welcome to Vietnam, aquí la seguridad pasa a un segundo plano.
Es una atracción turística por excelencia, tan sólo se ven turistas en esta calle practicando el deporte de moda, los selfies con la vía de fondo.
Como turistas de pro, decidimos acercarnos y comprobar si es tan espectacular como cuentan en las guías y blogs que hemos visitado antes de nuestro viaje. Llegamos que ya ha anochecido y todas las luces están encendidas, subimos al primer piso de un café, porque me da la sensación de que estaremos protegidos y la visión del tren será más ámplia. Realmente causa sensación, todos los locales a rás de suelo disponen sillas justo a ambos lados de las vías, y apenas queda hueco para sentarse. El propietario del bar donde nos hemos sentado es el encargado de avisar por megafonía de la llegada del tren, y de ese modo la expectación crece, todo el mundo espera poder ver las luces del tren aparecer a lo lejos.
Desde arriba se aprecia que no queda espacio entre los vagones y los edificios, pero avanza a paso lento, no sería pr0udente además que pasara a gran velocidad. No parece un tren de pasajeros porque no hay ventanillas, así que debe tratarse de un mercancías, pero aún y así la imagen de un tren rodando tan cercano a la calle y sus edificios es espectacular.
Nos hemos tomado un café de huevo y ya nos disponíamos a marchar cuando nos avisa nuestro moderador que en 15 min pasará un nuevo tren y esta vez decidimos bajar a pie de calle y esperarlo.
Lo cierto es que está muy cerca, se puede hasta tocar cuando pasa, pero no choca con nada la verdad.
Volvemos a grabar el paso del tren pero desde primera línea.
Ahora sí que nos vamos, queremos comprar algo de fruta para el viaje y tenemos que recoger las maletas en el hotel y subir al autobús que será nuestro hotel está noche.
El conductor es mucho más fino y podemos descansar mejor, hace una parada para que tomemos algo y podamos ir al baño y seguimos para llegar antes de las 5 am a Sapa. El hotel nos permite entrar a partir de las 6 am a descansar, cosa que se agradece y esperamos tomando un té, andamos unos 20 min hasta llegar a nuestro hotel.
Algo apartado del centro, pero instalaciones nuevas, habitación muy ámplia y camas muy cómodas que estrenamos después de una ducha relajante.





















Comentaris
Publica un comentari a l'entrada