Dia 8. HUÉ

 Día 8. Tras 3,5 h de autobús por carreteras que no se pueden llamar autovías, son más bien regionales de un solo carril que atraviesan los pueblos y núcleos urbanos que se encuentra a su paso.

Al bajarnos del autobús sin saber donde estamos ubicados pero justo al lado del río Perfume, bonito nombre que se debe a los olores de lo que se cultivaba en estas tierras o las plantas aromáticas de su entorno. Pero dejaremos el río para después porque ahora tenemos que coger un taxi y dirigirnos al hotel Sala. Nos llevamos una decepción al llegar al hotel, claro que veniamos de un hotel boutique precioso, pero las fotos y reviews de este hotel eran muy buenas, aqui sí puedo llegar a pensar que son opiniones compradas, porque distan de la realidad: personal joven que no habla inglés, suelos sucios, estado de todo el mobiliario cochambroso, espejo del baño sucio, vamos que no nos sentimos a gusto, pero no podemos solicitar reembolso y mañana tenemos tour de todo el día y la.verdad que el estrés de tener que cambiar de hotel puede a las ganas de querer salir de aquí corriendo.

En el baño la ducha está en el centro sin separación alguna, tiene un desagüe en el fondo en el suelo, pero ya refrescados salimos a ver anochecer en esta ciudad con mucha historia por descubrir.

La noche cae pronto, anochece entre las 17-17,30 pero visitar una ciudad de noche tiene un encanto especial, así que salimos a descubrir. Aquí las motos son las que más terreno ganan en las calles, pero apenas se ve a nadie a pie por las calles, y además van 3 o 4 personas en las motos, con cascos que no son aptos, gorros, gorras, casco de bicicleta y si llueve llevan poncho y los niños van debajo del poncho, pero también cargan todo tipo de mercancías, hasta hemos visto llevar una nevera a la espalda atada a la moto, imágenes impensables según nuestros standards de seguridad, aquí no guardan medida alguna.

Llegamos andando al río y cruzamos por un puente iluminado con luces que van cambiando de color y que visto de lejos es precioso pero cruzarlo a pie con los focos deslumbra mucho.

En el otro lado del rio pasamos por el mercado central pero ya está cerrado, y continuamos caminando a lo largo del río hasta alcanzar la muralla de la Ciudadela con una gran extensión y dentro se encuentra la Ciudad Prohibida que visitaremos mañana así que ahora planeamos verla desde el exterior. 

Unos conductores de tuc-tuc nos proponen una oferta para llevarnos a todo su perímetro, e incluso llevarnos hasta un buen restaurante local, y ellos nos esperan a que acabemos nuestra cena, rollitos de arroz con verduras frescas que te preparas tú mismo y mojas en crema de cacahuete, así que ya hemos cargado pilas, y nos montamos de nuevo en nuestros vehículos para seguir haciendo el perímetro a todo el recinto de 10km, desde donde podemos ver bastiones, y torres defensivas.

En un momento dado, nos sugieren llevarnos al hotel y tras cierto regateo, para evitarnos ña vuelta a pie accedemos a un precio pactado, pero mirándolo en frío el precio era muy elevado comparándolo con las tarifas de los taxis, y al final nos volvemos a sentir timados, pero esto siempre sucede cuando estás cansado para buscar una alternativa más económica.

En el camino de regreso vamos viendo algunos números de baile y tambores que llaman nuestra atención y es que en estos días celebran el festival de medio otoño, y sus bailes del unicornio donde son los jóvenes son los encargados de hacer una escenificación de este baile dentro de unos trajes por las principales calles de la ciudad.

Debido a estas festividades las principales calles son un bullicio y llenas de gente. 









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