Ðia 16. Sapa alrededores
Día 16. Último día en Sapa, en sus montañas, con una temperatura muy agradable. Necesitábamos descansar, hemos desayunado no muy temprano, tenemos el cuerpo algo agotado. No hemos concertado nada en firme a la espera de ver el cuerpo con el que nos despertáramos.
Iniciamos la jornada a ralentí con la idea de bajar al centro, preguntar en el centro Sapa sisters por un trekking en los pueblos de alrededor.
Buscamos un centro de masaje para que nos relajen los gemelos, el cuello y las zonas con agujetas, y al final pagamos por un completo, que nuestro cuerpo agradece. Nos lo hacen mano a mano dos mujeres que casi al unísono nos hacen casi los mismos movimientos, y aunque hay cierto dolor, esto ayudará a los músculos a seguir adelante.
Seguimos en busca de la asociación Sapa sisters, que la conforman mujeres de una de las etnias Kmon que se organizaron para asegurarse un sustento como guías locales en la zona, con cobertura de esta entidad. Fue creada por un extranjero que vio las condiciones precarias de las mujeres y quiso de algún modo ayudarlas a unirse y luchar por sus derechos. Aquí las mujeres trabajan muy duro y son las que habitualmente ejercen de guías para los visitantes, aprenden idiomas de hablar, de charlar con los turistas, no tienen demasiado acceso a la educación por esta zona, y lo cierto es que algunas de ellas lo hablan bastante bien para no haber estudiado.
Optamos por solicitar un trekking corto porque estamos cansados, y nos proponen desplazarnos en coche hasta un pueblo cercano y de allí andar a través de los arrozales hasta el siguiente pueblo en una caminata de unas 2 horas.
Nuestra guía es Chué, de 35 años, con hijos de 16 y 14 años, su marido la acompaña en una moto porque la desplaza en ella. Es muy agradable y tiene un buen nivel de inglés. Mientras camina con nosotros, va deshilando la fibra de cáñamo, con la que después hace un ovillo y con este material tejen prendas de ropa, bolsos... también nos muestra en el camino una planta, que a simple vista es un arbusto, pues es la planta índigo que se procesa y con ella se saca el tinte índigo, color azul que luego vemos en piezas tendidas al sol para secarse del proceso de tintado.
El coche nos lleva hasta I Linh Ho y desde allí iniciamos caminos de descenso que nos llevan hasta Lao Chai, cruzando paisajes rurales de gente humilde y trabajadora. Entre finales de agosto y las primeras semanas de septiembre se recoge el arroz que para la mayor parte de los habitantes de la zona será su sustento de todo el año, otros con excedente de producción venderán el arroz y vivirán de estos ingresos.
Ahora los campos ya no muestran sus colores amarillos de los arrozales, ahora ya recogida la cosecha, quedan los bancales de tierra con parte de la planta y sus tierras anegadas para que cuando vuelvan a sembrar la tierra esté mejor preparada.
La verdad es que los paisajes de estas tierras en altura con los campos de arroz son espectaculares, con las montañas ofreciendo ese aspecto tan ordenado, dentro del caos de sus pueblos en los que ves chabolas, y niños sucios y descalzos volviendo de la escuela.
Nos ha gustado poder disfrutar de este recorrido, por el que se aprecia los destrozos ocasionados por el tifón Yagui que afectó al Norte en especial. Nos cuenta la guía que vive en un pueblo en la montaña, no en el valle, que en su pueblo han muerto 16 personas además varios miembros de la misma familia, así que podemos imaginar lo que han sido las fuertes lluvias que provocaron grandes desprendimientos de tierra llevándose todo lo que encontraba a su paso.
A las 2 h más o menos de haber iniciado la ruta llegamos al pueblo desde donde nos recogerá el mismo vehículo para llevarnos de regreso a Sapa. Aquí nos despedimos de nuestra guía Chué que se va en motocicleta con su marido a su casa.
Volvemos a Sapa donde buscamos un cajero porque el efectivo se nos acaba y un restaurante local cerca del lago donde tomar un caldo Pho que prepara una familia en su local y que nos reconforta a pesar de ser las 7,30 de la tarde.
Recibimos un mensaje de la agencia que el autobús saldrá con retraso, así que aún nos queda hacer tiempo. Vamos caminando hacia el hotel donde recoger nuestra maleta y donde en unas 3 h nos recogerá el enlace que nos lleva hasta nuestro autobús cama.
Estamos tan agotados de estos días de no parar que caímos rendidos en un autobús nuevo y bastante cómodo.
Mañana será nuestro último día completo en este país, y hemos dejado como colofón final la visita a la Bahía Lang ha, menos concurrida que la Bahía de Halong, y con el mismo tipo de vistas pero en un entorno más tranquilo.

Comentaris
Publica un comentari a l'entrada